Causas y Efectos

¿Cómo es la vida con un hijo con esquizofrenia y una madre con Parkinson? Imposible no darme cuenta de las miradas compasivas, aun cuando jamás me he doblegado ante nadie. A veces creo que de existir un Dios, este  envía cosas como estas para que la demás gente le agradezca no ser yo. Lamento decepcionarlos. 

Amo a mi madre y a mi hijo y no puede imaginar mi vida sin ellos. No hay cosa en la vida de cada quien que no se pueda cambiar con un poco de esfuerzo y teniendo claro la dirección del cambio, pero es más cómodo pensar que no lo puedes cambiar por las circunstancias personales que atraviesas. ¿Que harías distinto con tu vida si esas circunstancias desparecieran? Te sorprenderán tus respuestas.

Ciertamente hay muchos momentos de rabia pero no por mi, sino por ellos. No hay cura conocida para ninguna de las dos enfermedades. Recuerdo a mi madre cuando estaba sana y recuerdo lo mucho que me ayudó frente a malas decisiones que tomé. No recuerdo malos tratos. La culpa no es buena consejera, pero a veces hay que escucharla, puede que tenga razón, no para pedir perdón sino para perdonarnos.

Si de algo se bastante es de la culpa y el gran daño que nos hace no solo a nosotros mismos, sino también a quienes nos rodean. No eres una persona completa, agradecida, no tienes paz si te sientes culpable. Recuerdo entonces la ley de la causa-efecto y la posibilidad de mejorar nuestras acciones cambiando nuestros sentimientos. Me perdono por lo que hice y por no haber aprendido a tiempo cualquier lección de vida que me llevó a mi momento presente. Espero en algún momento encontrar la causa, el efecto ya lo conozco.

    

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