No soy
experta en la materia, ni psicóloga, ni ayudante de nada, tampoco soy artista de ningún tipo; sin embargo, leí hace poco sobre la sublimación del dolor y el
concepto hizo eco en mi mente, y no me abandonó hasta que pude extraer
porque había llegado hasta el.
Aparentemente, según los expertos, somos capaces de resistir muchas cosas que ni siquiera imaginábamos, el dolor no nos define sino
como reaccionamos ante el y lo superamos. Sublimar el dolor significa
transformarlo en algo positivo, suavizarlo y exteriorizarlo, generalmente bajo una forma única y singular de expresión.
No hay
situaciones ni etapas en esta vida de la que podamos escapar tarde o temprano
terminamos viviéndolas. Es por
ello que cuando somos hijos debemos ser los mejores hijos del mundo para que después la vida no nos coloque
en situación de
dependencia y aprendamos en otras instancias, el respeto y agradecimiento a nuestros
antepasados, el respeto a la autoridad, el respeto por nuestros valores y el
respeto propio.
Cuando somos hermanos debemos ser los
mejores hermanos del mundo para que luego la vida no nos coloque en una
situación donde debamos aprender camaradería, colaboración, orgullo de formar
parte de una ecuación indivisible. Cuando somos madres, ser las mejores
madres del mundo, para que luego la vida no nos enseñe que la importancia de la
responsabilidad de nuestros actos, las consecuencias de nuestras acciones,
ejemplo y praxis de nuestras teorías y sostén de los
que dependen de nosotros.
Cuando somos amigos debemos ser los
mejores amigos del mundo, practicando la empatía y la compasión, para que la
vida luego no nos enseñe la lealtad y la fidelidad, la tolerancia y el compañerismo.
Cuando somos pareja debe ser el con un amor inmenso, para que luego la vida no
nos enseñe la soledad y la tristeza de la pérdida, la valoración
de otro ser humano, el vacio del silencio lleno de palabras que nunca se
escucharon.
No es fácil reconocer el error, pero es
siempre el primer paso. No es fácil entender que las palabras no se las lleva
el viento y que lo dicho y hecho perdura por siempre. No es fácil, no culparnos
por el camino no andado y las decisiones tomadas y no tomadas. No es fácil, pero es
posible. La vida no viene con instrucciones, pero
si con advertencias. Algunos las ven, otro no. Después de todo como dice el
poeta: "cada lagrima enseña a los mortales una verdad".
Me encantaron tus palabras.
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