Esa cajita

Solo una cajita me quedó de ti. De tu vida, de tu sonrisa, de tus dichos, de tu picardía. Al final eran lágrimas, reproches, tristeza, gritos, dolor. En esa cajita no solo estás tú, estoy yo también. Tú no recuerdas que estás ahí. Yo recuerdo que estamos las dos.

Mirando una cajita de madera paso ahora mis días y mis noches. Solo el sabor salado de mis ojos, me recuerda que yo estoy fuera y tú ya no estás. No sé cuándo me permitirán entrar para estar contigo, no sé si tú quieres que yo esté ahí. Te necesito viva, pero Dios en su inmenso y permanente sarcasmo dice que no.

Vivir esperándote es morir cada día, pero nunca fue más dulce la muerte que cuando pienso que pronto algún día volveremos a vernos amada mía. Recuerdame en tus pensamientos por favor, esa parada al lado de tu cajita soy yo, tu hija.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Esa cajita

Solo una cajita me quedó de ti. De tu vida, de tu sonrisa, de tus dichos, de tu picardía. Al final eran lágrimas, reproches, tristeza, grito...