Vivimos en un mundo muy cruel, en el cual tratar de proteger a los que queremos de cualquier amenaza externa parece ser una constante. Cuando leo la historia de "la niña de las calcetitas rojas" se me arruga el alma; aunque puedan ser muchas niñas anónimas con o sin colores que las identifique, pienso en lo poco que hacen nuestros gobernantes para dar seguridad y calidad de vida al pueblo que los eligió.
Si, porque es tarea de ellos, nuestros impuestos dicen que es así. De eso se trata la política pública, de redistribuir la renta de tal manera que aquellos que no salieron favorecidos en la igualdad de oportunidades puedan tener una vida tranquila, si bien no con lujos, por lo menos con salud y seguridad. Eso hacen las crisis sacan a relucir nuestras peores características, nuestros demonios, nuestros gritos internos ahora exteriorizados contra el ser humano que tenemos al lado sea culpable o no de lo que nos pasa.
No es cierto que en el abasto cuando vemos los precios de los productos, ahora en estampida por la hiperinflación; en la cola del Banco para obtener efectivo que no alcanza ni para el pasaje de la semana; en el restaurante cuando esperamos por más de una hora que nos sirvan una comida chatarra; o cuando nos percatamos simplemente que hemos trabajado todo un año para no obtener ni siquiera lo necesario para comprar unos zapatos decentes, nos provoca emprender ese viaje que muchos ya valientemente han realizado o sentarnos a llorar frente a una realidad que no podemos cambiar. Claro eso es Venezuela, la actual.
No es cierto que en el abasto cuando vemos los precios de los productos, ahora en estampida por la hiperinflación; en la cola del Banco para obtener efectivo que no alcanza ni para el pasaje de la semana; en el restaurante cuando esperamos por más de una hora que nos sirvan una comida chatarra; o cuando nos percatamos simplemente que hemos trabajado todo un año para no obtener ni siquiera lo necesario para comprar unos zapatos decentes, nos provoca emprender ese viaje que muchos ya valientemente han realizado o sentarnos a llorar frente a una realidad que no podemos cambiar. Claro eso es Venezuela, la actual.
A la par de esta noticia, leo que la NASA pronto dará la noticia sobre descubrimientos de vida extraterrestre, me pregunto si somos dignos de "descubrirlos", si queda algo de la especie humana que pueda ser elevada y preservada; o si por el contrario, vienen a determinar que hicimos con los talentos que nos dieron, los conocimientos que fueron transmitidos a nuestros ancestros y que seguramente se encuentran en poder de algunos pocos afortunados. Todo es un negocio, todo se calcula, todo depende de cuanto gane con ello. Que triste noticia para comenzar un nuevo año.
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