Constelaciones Familiares

He estado leyendo sobre las constelaciones familiares. Ciertamente es interesante; son leyes universales el sentido de la pertenencia que ha sido ampliamente  revisado en la psicología; el respeto hacia la jerarquía de los ancestros y la compensación o equilibrio entre el dar y el recibir. Lo he comentado en otras ocasiones lo mucho que cuesta agradecer de corazón y porque si en los casos de enfermedades, en mi caso la enfermedad de Parkinson de mi madre y la esquizofrenia de mi hijo. Supongo que de eso se trata el ejercicio de la fe que se presenta de esta forma en todos los espacios: fe en que lo sucede es lo mejor que podía haber sucedido y fe en que no podía haber sido de otra forma.

Cuando comparo estas teorías con las prácticas herméticas, no dudo en pensar en que definitivamente si existe algo más allá de lo visible y palpable; algo que tiene que ver con nuestro interior, con nuestras almas y espíritus, con nuestras vibraciones y conexiones. La naturaleza de estas conexiones es la tarea a descubrir. Tal vez eso que llamamos Dios es solo la representación de seres de otros mundos que nos visitan o que se encuentran entre nosotros bajo la forma humana; o tal vez el Todo Mental al que se refiere Hermes es esa conexión psíquica como forma de comunicación con estos seres que encontraron en la espiritualidad la clave de la inmortalidad.

Obviamente no tengo manera de comprobar mis trasnochadas teorías, pero si sé que todos los que conozco que mantienen elevadas sus expectativas en cuanto al respeto de las leyes de la vibración y del ritmo, o que se conectan con altruismo tratando de agradecer a sus ancestros por todo lo recibido bueno y malo, definitivamente viven con mayor calidad, con esperanza, como si el Parkinson y la esquizofrenia fueran solo una enseñanza que les permite trascender hacia otros niveles de conciencia.

Dicen también en la terapia de las constelaciones familiares que las personas que mantienen conflictos, conscientes e inconscientes, con la madre son personas poco exitosas y cuyos proyectos de vida se vuelven inalcanzables; esto me parece obvio puesto que los conflictos familiares te bloquean, todos necesitamos a nuestra familia como soporte vital, en definitiva de allí venimos y quienes tenemos este tipo de conflicto los exteriorizamos en nuestras relaciones como un grito silencioso que pide un abrazo, un gesto amable, una muestra de ternura que no existe en nuestro seno familiar por una u otra causa. Al fin y al cabo tampoco es un gran misterio de dónde provienen nuestras enfermedades.

Leí por allí que a las personas que se curan de enfermedades como la esquizofrenia les espera la muerte porque la enfermedad es la consecuencia de hechos muy malos, como asesinatos, cometidos por miembros del grupo familiar hasta 23 generaciones anteriores. No sé si esto es cierto o no, tampoco pretendo averiguarlo, solo se que vuelvo al dilema de la justicia en todo esto, porque mi hijo no hizo nada malo, yo no he matado a nadie y mi madre o abuela si cometieron alguna falta créanme que con el Parkinson han de haberlo purgado. 

Sigo siendo una mujer de poca fe que busca explicaciones y en todos lados aparecen expresiones como misterios sin respuesta que me dificultan el proceso de aceptación; tal vez cuando utilice una expresión parecida y acepte primero que nada que esos misterios están fuera de mi alcance voy a comenzar a transitar por el hermoso y pacifico sendero por el que caminan las almas brillantes de porte radiante como describen las constelaciones familiares a quienes respetan los ordenes del amor. 



Misión

A veces todo lo que se puede escuchar son tus propios pensamientos. El audio ambiente se pierde en la gran cantidad de preguntas sin respuesta. No se ve salida, peo tampoco la buscaste. Sin objetivo claro no hay esfuerzo posible que valga la pena. Se supone que la meta es ser feliz, pero con qué o con quién? eso hace la crisis por ti, te plantea interrogantes, te pone de frente ante el abismo y de allí solo los fuertes y decididos escapan. Además te enseña con quién cuentas y quién nunca estuvo de tu lado.

Particularmente, no creo que nada de esto sea una ventaja, son solo palabras. La crisis proviene de tu interior, siempre estuvo allí es solo que la carencia de tal o cual cosa la hace patente. Tiene sentido la vida con enfermedades tan brutales como el Parkinson o la esquizofrenia, quisiera yo vivir así? Tal vez esa es mi misión cuidarlos a ellos para que puedan vivir.

¿Cómo cuidar a un enfermo de Parkinson?


Realmente la respuesta a esta pregunta es en apariencia muy sencilla: con mucha paciencia porque a veces es la única opción. La enfermedad de Parkinson presenta muchas variaciones ya que aparte del temblor, que por sí solo causa desespero no solo en el paciente sino también en su cuidador, hay que hacerle frente a la falta de coordinación física y mental, y a la testarudez.

El cuidador generalmente es un familiar, en mi caso mi madre de 73 años padece esta enfermedad diagnosticada desde hace 15 años, y por el contrario de lo que se pueda pensar es mucho más difícil porque están comprometidos sentimientos que muchas veces son encontrados: el cansancio, la tristeza, el desánimo, la rabia. Coloco el artículo determinado a propósito.

Esta, como otras enfermedades, causa aislamiento por eso recomiendo a los cuidadores crear un espacio propio, una burbuja en la cual refugiarse y volver a pensar en si mismo, en sus intereses y querencias que van quedando en último lugar en la medida en que el enfermo requiere más atención. Quisiera poder decirles a los que comienzan en esta lucha diaria que las cosas tienden a mejorar pero no estaría siendo honesta.

El Parkinson es una enfermedad degenerativa que tiene síntomas característicos de cada etapa.  Creo, por mi experiencia, que el paso de una etapa a otra depende, entre otras cosas, de la tranquilidad con la que se viva, y quizás hasta de la fe con la que se asuman los contratiempos. Mi madre pasó de un grado II a un grado III en menos de tres años después de la muerte prematura de mi hermana menor.

La alimentación tiene un rol central, no solo porque el tratamiento debe ser un hora antes y una hora después de cada comida, sino también porque hay determinados alimentos que empeoran los síntomas, en el caso nuestro todos los derivados lácteos, el pollo y huevos. Como es más trabajo preparar variedad de comidas para todos en la casa pues ya ninguno consume los alimentos mencionados.

Debo reconocer que yo deambulo a menudo entre el completo escepticismo sobre la existencia de un Dios y la entrega total a una voluntad divina que me muestre el camino; entre el ánimo, como el de hoy, para tratar de encontrar respuestas y el completo desanimo que no me deja avanzar ni retroceder. Ciertamente ellos no son culpables de su enfermedad, pero nosotros tampoco.

No me dejó llevar por los dogmas, no me gustan las palmaditas en la espalda y no creo en el karma, cosa que extraño porque por lo menos podría agradecer la limpieza astral. Se me olvidaba decirles que mi hijo tiene esquizofrenia y es él quién me ayuda a cuidar a mi madre mientras estoy trabajando. También debo agregar que vivo en Venezuela, por fortuna este año el suministro de Sinemet ha sido constante, pero siempre queda la duda si podremos contar con el tratamiento de manera permanente.

Mientras pues seguimos haciendo colita para comprar pan, azúcar harina, y cualquier otra cosa que se necesite y enviando tweets (@anmari2012) a la Vicepresidencia con el informe médico de mi madre con la esperanza de que alguien los lea alguna vez. La respuesta es la paciencia, lo que no sé decirles es hasta dónde llega. 

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La mente extendida





Supongo que no queda duda sobra que los limites son mentales, ¿cierto? este es mi hijo Jorge Luis (el del libro) tiene esquizofrenia y según la teoría de la mente extendida si todos o por lo menos muchos pensamos igual, es posible que algo cambie. Por eso les pido que piensen en el con cariño y le envíen un mensaje mental, que le digan que se puede mejorar y que encuentre el camino para salir de allí, pido mucho? si me pide que piense en usted yo lo haría. La Teoría de la mente extendida se fundamenta en la respuesta a la pregunta ¿dónde acaba la mente y dónde empieza el resto del mundo? por favor si lees esto piensa en mi hijo enviale palabras que lo estimulen a salir de su encierro y le iluminen el camino. 




Enfrentar la muerte


Algunos de los desafíos que acompañan al proceso de muerte son:

  • Hacer frente al dolor físico;
  • Lidiar con el miedo, la ansiedad y la angustia emocional o espiritual;
  • Preocupación por la separación de los seres queridos o la transición a lo desconocido;
  • ¿Qué se puede esperar cuando llega la muerte?


Hacer frente al dolor físico

La medicina moderna ha desarrollado un espectro de técnicas avanzadas para el manejo del dolor. Existen productos farmacéuticos innovadores para reducir la mayor parte del dolor asociado con una enfermedad terminal. Además, hay excelentes tratamientos complementarios que pueden ayudar a mitigar el dolor sin los efectos secundarios de algunos medicamentos. Y a menudo la combinación de medicina tradicional y complementaria ofrece el plan de tratamiento más exitoso.

Algunas organizaciones realizan un excelente trabajo ayudando al paciente cliente a manejar su dolor de una manera tolerable, manteniendo la lucidez y la conciencia durante los últimos días. Esto permite que un paciente y sus seres queridos disfruten del beneficio de una interacción significativa y continua durante el mayor tiempo posible. 

Cómo hacer frente a la angustia emocional o espiritual

Es natural que el miedo, la ansiedad o la angustia emocional o espiritual puedan surgir cuando uno se enfrenta al final de su vida. Elisabeth Kubler-Ross, MD, psiquiatra de origen suizo que inició el movimiento de hospicio en los Estados Unidos, escribió varios libros más vendidos sobre la muerte. Al asesorar a sus pacientes moribundos, ya menudo en sus conferencias públicas, el Dr. Kübler-Ross hizo uso frecuente de la metáfora de una mariposa. Ella dijo:

     Lo que la oruga llama desastre, la mariposa llama liberación.

Su perspectiva es muy importante en cómo usted ve o reacciona a la muerte inminente. El Dr. Kübler-Ross informaría a sus pacientes que al cambiar su perspectiva sobre lo que ocurre cuando la muerte se acerca, podrían resolver o retirar efectivamente el miedo, la ansiedad, la tristeza y la depresión. Utilizando la metáfora de la mariposa, la Dra. Kübler-Ross explicaría a sus pacientes y estudiantes que la oruga no sabe que está a punto de convertirse en una hermosa mariposa, por lo que teme, se resiste y combate la transformación natural que está experimentando simplemente porque no la conoce. 

Sólo conoce la existencia como una oruga y se aferra a esa identidad en particular. Sin embargo, si la oruga pudiera de alguna manera saber que está a punto de disfrutar del renacimiento como una magnífica mariposa, su transición a esa forma sería una bienvenida, feliz y gozosa ocasión. La mariposa ya no es terrestre como la oruga. Se toma vuelo y disfruta de una nueva y refrescante vista de las cosas. Y así es cuando el espíritu abandona el cuerpo físico, derramando su capullo, para volar y ascender a un punto de vista totalmente diferente sobre toda la existencia y la realidad última.

A medida que la muerte se acerca, la gente a veces cae en la angustia espiritual caracterizada por un profundo estado de resignación, retraimiento, tristeza y depresión. Pueden ser superados por una profunda crisis de identidad, dándose cuenta de que el cuerpo pronto dejará de funcionar o existir. Si son como la oruga, pueden creer que son sólo sus cuerpos; Su autoestima puede basarse en el estado financiero y las posesiones materiales, o en los logros sociales y en la vida. Y cuando estas cosas empiezan a desaparecer, algunos pueden preguntarse ¿Qué queda? ¿Qué pasa con "yo" si "yo" ya no puede definir "yo" en estos términos?

El desafío, y la fuente de la esperanza, está en entender el yo espiritual. Y, aunque no es fácil para cualquiera escuchar el diagnóstico de un médico de que "sólo le queda poco tiempo para vivir, o que va a morir de una enfermedad terminal", ese es el momento preciso para reconocer que tales declaraciones se aplican Sólo al cuerpo físico y no al verdadero yo espiritual. No somos únicamente nuestros cuerpos físicos, y la muerte no es el fin. Como dice Wayne Dyer, "somos seres espirituales que tienen una experiencia humana".

Preocupación por los seres queridos y sobre la transición a lo desconocido

Incluso si uno se siente preparado espiritualmente y mentalmente para la muerte, es natural preocuparse por sus seres queridos y tener preguntas sobre qué esperar en el momento de la muerte. Para tener una idea de estos asuntos, podemos ver la consistencia en los informes de aquellos que han tenido experiencias cercanas a la muerte o testigos de la conciencia de muerte cercana. Estos tipos de experiencias nos ofrecen la mejor información sobre el proceso de morir y separación del alma o conciencia del cuerpo.

Las personas que han reportado experiencias cercanas a la muerte no han muerto realmente en un sentido legal o médico, sino que volvieron a la vida. Se caracterizaron por estar "cerca de la muerte" porque perdieron las habilidades cardíacas y respiratorias durante un tiempo, haciéndolas inconscientes. En ese sentido, han estado más cerca de la muerte real irreversible que el resto de la población. 

¿Qué se puede esperar cuando llega la muerte?

En el gran número de casos descritos por el Dr. Raymond Moody en su clásico libro pionero titulado Vida después de la vida, la mayoría de las personas que informan sobre experiencias cercanas a la muerte indicaron que el proceso de morir comienza con una profunda sensación de paz y bienestar. Esto es seguido pronto por una sensación flotante en la cual la conciencia o el alcohol separa de su cuerpo físico, ascendiendo sobre él. En este estado de fuera del cuerpo, informan escuchar y ver todo lo que está teniendo lugar a su alrededor.

A continuación, aparece un guía o un ángel, a veces un ser querido fallecido o un amigo cercano. Muchos dicen ser escoltados por la guía o ángel a través de un túnel o vórtice de algún tipo. Al final de ella, emergen en un lugar de belleza indescriptible, un reino de luz brillante, donde encuentran a seres queridos difuntos y amigos que vienen a saludarlos en lo que describen como una reunión alegre. También informan que se encuentran con un radiante Ser de Luz, que ellos describen como una suprema presencia divina. Este Ser de Luz los acoge con amor incondicional ... un amor que dicen que es inexpresablemente profundo y reconfortante.

Al encontrarse con el Ser de Luz, se les muestra una revisión panorámica de su vida, todo lo que pensaron, dijeron o hicieron es instantáneamente y simultáneamente presentado o mostrado a ellos, así como las ramificaciones o consecuencias de los mismos en la vida de otros. Donde trajeron el amor y la alegría a otros, experimentan los mismos sentimientos, es exponencial. Donde causan dolor o daño, también lo sienten, como si el dolor o el daño que causaron se está ocurriendo directamente a sí mismos. Dicen que ningún juicio externo tiene lugar durante esta revisión de la vida. Más bien, dicen que se juzgan a sí mismos en presencia de la verdad absoluta, el conocimiento y el amor. Donde ellos eran la causa de daño o dolor, instantáneamente y genuinamente sienten la necesidad de expiar.

Después de la revisión de la vida, típicamente, el Ser de Luz o un guía o un ángel les informa que deben regresar a sus cuerpos para servir algún propósito incumplido en la tierra. En algunos casos, las personas tienen la opción de quedarse o regresar. Todos los que regresan sufren un cambio o una transformación dramática: se vuelven más bondadosos, compasivos o altruistas. Ellos pierden el miedo a la muerte por completo, y su creencia en un Creador o Ser Supremo y en la vida después de la muerte o la existencia eterna se solidifica también.

En casos de testigos de la conciencia de muerte cercana, los observadores junto a la cabecera de una persona moribunda informan de una gran cantidad de sucesos extraordinarios. A menudo, informan que la persona moribunda, aunque inconsciente y en la agonía de la muerte, proferirá palabras o nombres como si saludara a alguna entidad invisible que ha entrado en la habitación.

A veces, el moribundo habla en un idioma que nadie sabe que puede hablar, o puede hablar en voz alta para responder a las preguntas que sólo pueden escuchar. Comúnmente, los observadores a la cabecera de la persona moribunda pueden notar que un resplandor o halo claramente discernible se asienta sobre la persona moribunda justo cuando él o ella hace su transición. También suelen reportar cambios dramáticos en el rostro facial del paciente moribundo a medida que la muerte se aproxima, a menudo lanzando una sonrisa profunda, buscando bastante relajado y pacífico.

Lo que se deduce de esta discusión es que la muerte no es nada que temer. Es tan natural como nacer. Esto no quiere decir que sea fácil o sin esfuerzo. Morir es un asunto monumental y esta discusión no pretende minimizarlo. Despedirse de su cuerpo, de su identidad terrenal, y de sus seres queridos o mascotas, puede ser muy doloroso y triste. Pero como Gibran afirma poéticamente, es cuando llegamos a la cima de la montaña, que realmente empezamos a subir, a bailar y a elevarnos.

Referencias

  • Alexander, Eben (2012). Proof of Heaven: A Neurosurgeon’s Journey into the Afterlife. New York: Simon and Schuster.
  • Callanan, Maggie (2009). Final Journeys: A Practical Guide for Bringing Care and Comfort at the End of Life. Bantam.
  • Callanan, Maggie and Patricia Kelley (2012).  Final Gifts: Understanding the Special Awareness Needs and Communication of the Dying, New York: Simon and Schuster.
  • Kircher, Pamela (1995). Love Is The Link: A Hospice Doctor Shares Her Experience Of Near-Death And Dying.
  • Kübler-Ross, Elisabeth (1969). On Death & Dying. Simon and Schuster/Touchstone. Reissued 1997: Scribner
  • Moody, Raymond (1975). Life After Life. Mockingbird Books.

Esa cajita

Solo una cajita me quedó de ti. De tu vida, de tu sonrisa, de tus dichos, de tu picardía. Al final eran lágrimas, reproches, tristeza, grito...