Nunca es tarde


Mientras existamos en esta vida, nunca es tarde para decir te amo, te amo madre, padre, hijo, hija, amigo, hermano...te amo hermana. Nunca es tarde para borrar silencios, para perdonar y ser perdonado, porque la vida concede esas oportunidades a veces, pero a veces ya no.

Quisiera solo un minuto cerca de ti nuevamente, solo para abrazarte, solo para decirte que te entiendo, que el cariño no se borró con los errores, para darte las gracias por las risas, por las lagrimas, por la compañía, gracias por ser parte de mis recuerdos y por haber formado parte de los tuyos.

No sé si existe otro lugar después de este, no se si allá te encontraré, solo quisiera tener tiempo de decirte nuevamente que te amo, que si volviera a nacer, lo haría cerca de ti y seguramente te amaré. No pude despedirme de ti ese día, sabía que te ibas y no pude quedarme.

Hoy, después de saber cómo es la vida sin ti, me quedaría solo para decirte, adorada y dulce hermana que te amo. 


Aprendizaje Emocional

Aprendí la importancia de saber hacia dónde voy, para no caminar en círculos, y terminar en medio de ninguna parte. Aprendí a respetarme y a respetar a los demás, incluidos aquellos que no tienen la razón, para que no me humillen luego sobre la base de mis decisiones.

Aprendí a no crear ideales que no traen consigo acciones para demostrar su valides. Aprendí a hacer siempre lo que me produce alegría después que lo haga, sin culpas ni remordimientos, porque no lastimé a nadie, incluida yo misma. Aprendí a escuchar en mis silencios, y a hablar hasta el cansancio sin importar quién me escucha. 

Aprendí a no desesperarme, y  a no tener premura por llegar a ninguna parte, porque el punto final es siempre el mismo y lo interesante es el paisaje del camino. Aprendí a visualizar en verde, y a creer en ángeles sin esperar que me resuelvan la vida, sino que solo existan haciendo el inmenso universo, más hermoso, más humano y más divino, haciendo que la palabra vivible tenga sentido y resulte asombrosamente entendible.

Aprendí a pensar en el amor como algo posible, no como historias asombrosas, no como ilusiones imposibles, sino como el abrazo fuerte que te anima y reconforta, como la palabra dulce que te llega cuando más la necesitas, como el amigo, como la hermana, como el hijo, como la madre.
  

Esa cajita

Solo una cajita me quedó de ti. De tu vida, de tu sonrisa, de tus dichos, de tu picardía. Al final eran lágrimas, reproches, tristeza, grito...