Paz

El viaje completo a la paz interior significa que también tenemos que superar los baches de la envidia, los desvíos de la impaciencia, las calles sin salida de la terquedad y los puentes helados de la rigidez. Pero debemos viajar. Aprender a disminuir la cantidad de pensamientos por minuto que pasaban por mi conciencia, que según la psicología son un promedio de 60 mil pensamientos por día en un adulto común. Quiero compartir con Uds este texto que es un resumen de la experiencia de la Peregrina de Paz.

CUATRO PREPARACIONES
 
1. Toma actitudes correctas hacia la vida.
Deja de ser evasivo, o alguien que vive en la espuma superficial, puesto que estas actitudes sólo pueden causar desarmonía en tu vida. Dale la cara a la vida sin miedo y sumérgete por debajo de su espuma superficial para descubrir sus verdades y realidades. Resuelve los problemas que la vida te proporciona y encontrarás que el resolverlos contribuye a tu crecimiento interno. Ayudar a resolver problemas colectivos también contribuye a tu crecimiento, y estos problemas nunca deben eludirse.
2. Vive tus buenas creencias.
Las leyes que gobiernan la conducta humana se aplican tan inexorablemente como la ley de la gravedad. La obediencia a esas leyes nos empuja hacia la armonía, la desobediencia nos empuja hacia la desarmonía. Puesto que muchas de esas leyes ya son comúnmente creídas, puedes comenzar poniendo en práctica todas las cosas buenas en que ya crees. Ninguna vida puede ser armoniosa a menos que creencia y práctica estén en armonía.
3. Encuentra tu sitio en el Esquema de la Vida.
Tú tienes una parte en el esquema de las cosas. Qué parte es ésa sólo lo sabrás yendo adentro de ti mismo. Puedes buscarla en silencio receptivo. Puedes comenzar a vivir de acuerdo con ella haciendo todas las cosas buenas hacia las que te sientes motivado, dando a estas cosas prioridad en tu vida por encima de las cosas superficiales que habitualmente ocupan las vidas humanas.
4. Simplifica tu vida para lograr que tu bienestar interior y tu bienestar exterior estén en armonía.
Las posesiones innecesarias son cargas innecesarias. Muchas vidas están recargadas no sólo de posesiones innecesarias, sino también de actividades sin sentido. Vidas recargadas son vidas inarmónicas y requieren simplificación. Los deseos y las necesidades pueden llegar a ser lo mismo en la vida del ser humano, y cuando eso ocurra, habrá un sentido de armonía entre el bienestar interior y el exterior. Tal armonía es necesaria no sólo en la vida individual sino también en la vida colectiva. 

CUATRO PURIFICACIONES

1. Purificación del templo del cuerpo.
¿Estás libre de todos los malos hábitos? ¿En tu dieta le das énfasis a los alimentos vitales: frutas, granos enteros, legumbres y nueces? ¿Te acuestas temprano y duermes lo suficiente? ¿Tienes bastante aire puro, sol, ejercicio y contacto con la naturaleza? Si puedes responder "sí" a todas estas preguntas, has andado un buen trecho hacia la purificación del templo del cuerpo.
2. Purificación de los pensamientos.
No es suficiente hacer y decir las cosas correctas: necesitas también pensar lo que es correcto. Los pensamientos positivos pueden tener influencias poderosas para el bien. Los pensamientos negativos pueden llegar a enfermarte físicamente. Asegúrate de que no existe ninguna situación conflictiva entre tú y algún otro ser humano, porque sólo cuando has cesado de albergar pensamientos hostiles lograrás la armonía interior.
3. Purificación de los deseos.
Ya que estás en este mundo con el fin de ponerte en armonía con las leyes que gobiernan la conducta humana y con tu parte en el esquema de las cosas, tus deseos deben enfocarse en esta dirección.
4. Purificación de las motivaciones.
Obviamente, tus motivaciones nunca deberán ser la codicia, o egoísmo o el deseo de autoglorificación. No deberías tener siquiera la motivación egoísta de lograr la paz interior para ti. El rendir servicio a tus congéneres debe ser tu motivación, antes de que tu vida pueda llegar a la armonía. 

CUATRO RENUNCIAS

1.Renuncia a la voluntad propia.
Tú tienes, o es como si tuvieras, dos yoes: el yo inferior, que generalmente te gobierna egoístamente, y el yo superior, que está presto a hacer de ti un glorioso instrumento. Debes subordinar el yo inferior, evitando hacer las cosas que no son buenas hacia las cuales te sientes motivado, no suprimiéndolas sino transformándolas, de manera que tu yo superior pueda tomar el control de tu vida.
2. Renuncia al sentimiento de separación.
Todos nosotros, en todo el mundo, somos células en el cuerpo de la humanidad. No estás separado de tus congéneres y no puedes encontrar armonía para ti solo. Puedes encontrar armonía solamente cuando te percatas de la unidad del todo y trabajas por el bien de todos.
3. Renuncia a los apegos.
Sólo cuando has renunciado a todos los apegos puedes ser realmente libre. Las cosas materiales están aquí para ser usadas, y cualquier cosa a la cual no puedas renunciar cuando haya rebasado su utilidad, te posee a ti. Sólo puedes vivir en armonía con tus semejantes si no sientes que los posees y, por tanto, no tratas de gobernar sus vidas.
4. Renuncia a todos los sentimientos negativos.
Trabaja por deshacerte de los sentimientos negativos. Si vives en el momento presente, que es realmente el único momento que tienes para vivir, tenderás a preocuparte menos. Si te das cuenta de que los que hacen acciones poco amables están psicológicamente enfermos, tus sentimientos de ira se convertirán en sentimientos de compasión. Si reconoces que todas tus heridas internas son causadas por tus propias acciones erróneas o tus propias reacciones equivocadas o tu propia inacción errónea, entonces dejarás de hacerte daño a ti mismo.

Siete Postulados de Eternea

Estos son los siete postulados de Eternea, la página del Dr. Eben Alexander, autor de la Prueba del Cielo:

1.- Algunos aspectos fundamentales de la conciencia se extienden más allá del cerebro y su proceso, trascendiendo la forma física y existiendo independientemente de él.

2.- Estos aspectos fundamentales de la conciencia o esencia interna son eternos en la naturaleza, no acotados por el espacio, el tiempo y la materia, capaz de manifestarse en otra forma a lo largo del espectro infinito de la existencia eterna.

3.- Todas las cosas en el cosmos están interconectadas a nivel cuántico, de tal forma que influyen unas a otras no a nivel local y de forma instantánea, lo que implica que todas las cosas son una en la gran red de la creación.

4.- El principio de la organización del cosmos y  la finalidad primordial de la evolución es el amor incondicional.

5.- Hay una inteligencia creativa profunda subyacente en el universo, de la cual todas las cosas se originan y a la cual todas las cosas retornan.

6.- El universo interconectado en la intrincada matriz de relaciones causa-efecto que existen,  sugiere que lo que hacemos a los demás, es lo mismo que nos hacemos a nosotros mismos, lo que significa que cosechamos lo que sembramos, y...

7.- El bien de uno y el bien de los muchos son simbióticos, se trata de la afirmación de la antigua sabiduría que podemos ser tan fuertes como nuestro eslabón más débil.

2014

Hoy te vi en mis sueños hermana querida, los "te quiero", los "te ayudo", los "te necesito", los "te espero", que quedaron sin decirse trataban de abrirse paso en medio del sofoco de saber que estaba soñando y no querer despertar. Te veías hermosa como siempre, pero sin la mirada de angustia y cansancio que te acompañó durante los últimos tiempos de tu vida. Eras feliz donde estabas y desde lejos afuera de la casa me saludabas con dulzura, casi que con aprobación mi querida supervisora. 

Te amo infinitamente mi hermana querida y el texto que viene a continuación es para ti, para mi, para nosotros, para tenerte como compañía, como mi ángel por el resto de mis días. Estas cuatro leyes espirituales aparentemente viene de la India, de Sai Baba, yo las leí en Internet, pero venían con una leyenda que decía que si este texto llegaba a nuestras vidas es porque estábamos preparados para entender que "ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado". 

La primera ley dice: "La persona que llega es la persona correcta", nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.  Esto no quiere decir que debemos quedarnos y aguantar a personas que son tóxicas y que nos envenenan la vida haciéndonos daño con su hablar o su accionar; sino que debemos aprender lo que la llegada de esa persona a nuestra vida quiere enseñarnos para después dejarla ir. 

Aún más, me atrevo a expresar que cuando se trata de situaciones negativas hasta que no aprendemos de ellas, esa persona no desaparece de nuestra vida.  Por el contrario, cuando se trata de situaciones agradables, las personas llenas de luz que las acompañan, no deben generar en nosotros apego, puesto que están ahí para enseñarnos a valorar los buenos momentos, y después deben continuar su camino.


La segunda ley dice: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestra vida podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe: "si hubiera hecho tal cosa... hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestra vida son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo. 

En ese momento en esa circunstancia, lo que pasó es lo único que podía haber pasado, porque ese era el aprendizaje que necesitábamos; lamentablemente cuando son situaciones dolorosas y no aprendemos la lección debemos volver a pasar por cosas semejantes hasta que trascendamos hacia otro contexto de enseñanza-aprendizaje. Cada día le pido al Universo, a Dios, a mi ángel protector que me ayude a identificar que debía aprender para de esta manera jamas volver a llorar por la misma situación. Lo que pasó, pasó. Lo que ha de llegar será también lo justo. Lo preciso para seguir la ruta de crecimiento que aquí hemos programado para nosotros. Por duro que sea el trance, por injusto que parezca, por desentonado que suene…es lo que debió pasar.


La tercera ley dice: "En cualquier momento que comience es el momento correcto". Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará. Ésta nos deja claro que lo que pasó te fortaleció y es entonces cuando debe llegar lo que esperamos o quizás el Universo, la vida, Dios, la energía, nos sorprende con algo tremendamente mejor. Todo lo que nos sucede es lo que nosotros atraemos, seamos consciente o no y si algo todavía no se manifiesta en nuestra vida es porque tenemos que aprender.

Como decía antes, todo en la vida son etapas, nada "debería ser" ni "debió haber sido", simplemente es cuando tiene que ser. Además, siempre la vida nos concede más de lo que esperábamos, pero debemos tener la actitud y humildad de saber que todo es en el momento que debe ser, no cuando nosotros asumimos que debe ocurrir. Mientras ocurre, disfruta lo que tienes, porque sino en el camino te frustras al pensar en lo que deseas y no tienes, y no agradeces lo que si tienes.

Y la cuarta, y última ley, dice: "Cuando algo termina, termina". Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. Así de simple, no hay que darle muchas vueltas: borrón y cuenta nueva. Para que complicarse y caer en procesos de tristeza y depresión por lo que ya no es. Hay que avanzar de la manera que la vida nos pone en el camino. No podemos andar viendo para atrás. Ubícate en qué deseas, y desde donde estás, y con lo que has aprendido, avanza. Qué es lo que tienes que hacer para llegar a donde deseas y para adelante. 

No voy sola rumbo a un nuevo año, voy contigo mi dulce ángel y en cada salón que entre, a cada persona que se cruce en mi camino, en cada minuto que pase en el resto de mi vida, tu estarás presente. Viernes 13 del año 2013, día de cambio y transformación, día de principio y fin, tu avanzaste hacia una nueva vida, cumpliste tu misión, yo me quedo para seguir aprendiendo hasta que llegue el día que nos volvamos a encontrar. Hasta ese entonces, mi amor eterno hermana querida. 

Cuánta música queda

Quise compartir esto que encontre en este blog:

El 18 de noviembre de 1994, Itzhak Perlman, el violinista, entró al escenario para dar un concierto en el Avery Fisher Hall del Lincoln Center en la ciudad de Nueva York. Si alguna vez ustedes estuvieron en un concierto de Perlman sabrán que para él llegar al escenario es un pequeño logro. Tuvo polio cuando fue niño, tiene ambas piernas sujetas con bragueros y camina con la ayuda de dos muletas. Verlo cruzar por el escenario dando un paso por vez, costosa y lentamente, es una visión asombrosa. Camina penosa, pero majestuosamente, hasta que llega a su silla. Entonces, se sienta lentamente, pone sus muletas en el suelo, afloja los sujetadores de sus piernas, coloca un pie hacia atrás y extiende el otro hacia adelante, luego se inclina y levanta el violín, lo pone bajo su mejilla, hace una señal al director y comienza a tocar. Esa noche, como siempre, la audiencia estaba acostumbrada a este ritual. Ellos permanecieron sentados mientras él hacía su trayecto hasta la silla.

Permanecieron reverentemente silenciosos mientras se aflojaba los sujetadores de sus piernas, y esperaron hasta que estuviera listo para tocar. Pero esa noche algo anduvo mal. Justo cuando él terminaba sus primeras estrofas, una de las cuerdas de su violín se rompió. Se pudo escuchar el ruido, sonó como un tiro atravesando el salón. No había equivocación sobre lo que ese sonido significaba. No había tampoco dudas sobre lo que él tendría que hacer. Los que estaban allí esa noche pensaron para sí mismos: -”Tendrá que levantarse, ponerse los bragueros nuevamente, levantar las muletas y arrastrarse fuera del escenario, ya sea para encontrar otro violín o para encontrar otra cuerda para el suyo”. Pero él no hizo esto. En su lugar, esperó un momento, cerró sus ojos y luego hizo la señal al director de comenzar nuevamente. La orquesta comenzó, y el tocó desde el punto en el que se había detenido. ¡Y tocó con tanta pasión, tanto poder y tanta pureza como ellos nunca lo habían escuchado antes! 

Por supuesto, todo el mundo sabía que era imposible interpretar un trabajo sinfónico con solo tres cuerdas, pero esa noche Itzhak Perlman rehusó saberlo. Se lo podía ver modulando, cambiando, recomponiendo la pieza en su cabeza. En un punto eso sonó como si estuviera sacando el tono de la cuerda que se había roto, y extrayendo nuevos sonidos de ellas que nunca habían dado antes. Cuando terminó, hubo un impresionante silencio en el salón, y entonces la gente se levantó y lo aclamó. Hubo un extraordinario aplauso proveniente de cada rincón del auditorio. Estábamos todos de pie gritando y animando, haciendo todo lo que podíamos para demostrar cuánto apreciábamos lo que acababa de hacer. El sonrió, se secó el sudor de sus cejas, detuvo su inclinación para aquietarnos y luego dijo, no con presuntuosidad sino en un tono reverente, pensativo, sereno: -”Ustedes saben, algunas veces la tarea del artista es descubrir cuanta música puede uno hacer con lo que aún le queda”.

Cuando leí esto me sentí identificada con la frase final, "lo que aún le queda". Los procesos dolorosos depuran, limpian y te permiten ver quién si, quién no y quién nunca. Te dejan ver quién eres en realidad que hay en esa esencia que te identifica y que era solo parte de la actuación de la vida. A veces no nos gusta eso que descubrimos, tanto en ele exterior como en el interior de nosotros mimos, y tal vez esa era la única forma que lo viéramos.

Esa cajita

Solo una cajita me quedó de ti. De tu vida, de tu sonrisa, de tus dichos, de tu picardía. Al final eran lágrimas, reproches, tristeza, grito...